Capitulo 3
Cuando me vio me apunto con la pistola. Saque un cartel de la mochila. Compare el cartel con ella, eran idénticas.
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Eres policía? ¿Por qué tienes ese cartel mió? ¿Eres policía verdad? ¡Deja la pistola en el suelo!
Tire la pistola al suelo.
-Venía a matarle pero llegué tarde. Lo tengo porque lo descolgué de una farola. ¡Y no soy policía! ¿No ves que no soy idiota?
-Estas en más carteles que yo tía.
-No he visto ni uno.
-Yo sí, en el periódico, en las autopistas, en vallas publicitarias, cristales de las tiendas y bares…
-Mola.
-¿Te alegras?
-Claro no me voy a poner a llorar.
-Tener cuidado no viene mal.
-¿Desde cuando llevas matando?
-Desde los 14 ¿y tú?
-También
-¿Cantos años tienes?
-18 ¿y tú?
-19
-Ok, ¿sabes donde vive su hermano?
Si, ¿por?
-Él mato a mis padres
-Y a mis padres y mi hermana pequeña.
-Entonces ¿me llevas?
-Si, ¿tienes mapa?
-Si.
Le doy el mapa. Ella empieza a caminar.
-¿No vienes?
La sigo. Mario como siempre me sigue.
-Oye.
-¿Qué?
-¿Quién es ese?
-Mi ‘caballero’
-Jajaja que patético…
-Por fin alguien que me entiende.
-¿Dejáis de hablar de mi?
-Mira nos escucha.
-Por lo menos sabemos que no esta sordo.
Poco después llegamos a casa de Richard, no era muy bonito ese lugar, es más daba un poco de asco. Ella había cogido las llaves que tenía Juan de la casa de Richard. Subimos a su casa. Entramos.
-¡Juan! Ven estoy en el salón. En el telediario dicen que mataron a mas de nuestros familiares…creo que nos deberíamos entregar…Y una cosa, ¿sabes algo de Carlos? Dicen que se cambio el nombre…
Sacamos las pistolas. Mario se queda afuera. Vamos al salón.
-Eh…vosotras…
-Ambas queremos hacerte lo mismo.
-Eh…
-Di adiós…
-Espera no me matéis. Os ayudare a matar a Carlos y luego me matáis junto con él.
-Me parece bien.
Salí afuera, mientras, ellos se quedaron ‘hablando’
-Mario.
-¿Qué?
-Te encargaras de él.
-¿De deshacerme del cuerpo?
-No, esta vivo.
-¿Lo mato?
-No, lo vigilas.
-Si te digo vigilarlo no va a ser buscarle una mascota…
-Ya…
-Lo llevarás a una de mis casas donde estará encerrado.
-Vale.
Saco un papel y le apunto la dirección. Le doy el papel y las llaves.
-No dejes que se escape.
-¿Y vosotras que haréis?
-No te importa. Tú solo vigílalo.
Ella, sale y nosotras nos machamos.
-Una pregunta.
-¿Qué?
-¿Cómo te llamas?
-Vanesa, ¿tú?
-Bianca.
Ella se para.
-¿Bianca?
-Si, creo que viene de Blanca, no sé.
-No es por eso.
-¿Entonces?
-¿Cómo se llamaban tus padres?
-Sonia y Alberto. ¿Por?
Se le cae una lágrima.
-¿Te pasa algo?
-Es que…
-¿Qué?
-No, puede ser una coincidencia, ella esta muerta…
-Pero…
-No importa. No quiero hablar de ello.
-Vale…
Seguimos caminando. Yo un poco más atrás. ¿Qué será lo que le pasa? ¿Qué coincidencias? Me quede con ganas de saber que le pasa, pero bueno, fijo que no me lo va a decir.
-Oye…
-¿Qué?
-Solo respóndeme a una última pregunta.
-Vale, ¿y luego me dirás que te pasa?
-Supongo.
-Supongo, no. ¿Me lo dirás?
-Vale.
-Vale, pregunta.
-¿Tienes una foto de tus padres?
-Claro.
-¿Me la enseñas?
-Sí.
Saco la cartera. De ella saco una foto de mis padres.
-Estos son.
-Entonces…pero ellos dijeron que...no puede ser…
Empieza a llorar. Me mira, me sonríe. Y me abraza.
-¿Qué te pasa?
-Eres mi hermana pequeña.
-¿Qué dices?
-Créeme enserio.
-¿Cómo?
-Mira.
Ella también saca una foto de sus padres y seguido una foto mía con ellos, y otra de los cuatro juntos.
-¿Ves?
-Tú…
La abrazo, yo también me pongo a llorar. No podía creerlo. Creía que estaba sola.
-Ellos me habían dicho que estabas muerta.
-¿Ellos?
-Si, los que mataron a papá y mamá
-Ah…oye…
-¿Qué?
-Cuando desapareciste, mamá y papá me dijeron que ya te habían matado.
-No, me habían secuestrado, pero, me escape por la ventana cuando ellos dormían.
-Ah…
-Te echaba de menos…
-¿Crees que yo a ti no enana?
-Jeje sigues llamándome igual eh
-Si… ¿Sigues pintando?
-No, ya no tengo tiempo…
-Que pena, eras mi pequeña picasso…
-Ya…cuando termine todo esto, volveré a pintar.
-No creo que termine…
-¿Por?
-Nadie sabe donde esta ni como es ahora Carlos…
-Cierto, pero, tarde o temprano aparecerá…
-Es difícil, un asesino no se rinde tan fácilmente…
-O si…
-¿Tú te entregarías?
-No…
-Pues es lo mismo…
-Pero si sabe que tenemos a su amigo…
-Si me tuvieran a mí en vez de intentar rescatarme, ¿te entregarías?
-No…
-Pues igual.
-Pero eso es diferente.
-No.
-Si, yo soy tu hermana e intentaría rescatarte. Pero en cambio ellos son solo amigos, podría pasar de él.
-O ayudarle.
-Pero hará lo posible para que no le descubran.
-Igual es estúpido y no tiene cerebro y le descubrimos.
-Cierto, pero si ha sido tan bueno como para cambiar de aspecto…
-¿Qué quieres decir?
-Que mejor no confiar en chicos más o menos de nuestra edad.
-No te entiendo.
-Mario podría ser Carlos.
-¿Enserio?
-¿Sigues sin pensar?
-Gracias eh…
-No quería ofender…
-Tía, te conozco lo suficiente, sueltas todo lo que te pasar por la cabeza…
-Bueno…Así no tengo secretos…
-Mejor para los policías…
-Me pongo superglue y así no hablo…
-Tampoco comes, ni bebes…
-Pues una cremallera…
-Te dolería…
-Pues me hago la tonta.
-Ya lo eres…
-¡Oye!
-Sabes que es con cariño…
-Ya, ya…
-¿Enfadada?
-No, de momento eh…
-Vale, vale entonces me callo…
-Mejor, ¿Qué teníamos que hacer?
De pronto aparecen coches de policías.
-¿Escapar?
-Si, mejor…
Decidimos correr hacía el primer edificio grande que viésemos, aunque, al final el primero que vivos fue el Mercadona, pensamos que como era grande podríamos escondernos fácilmente. Pero, no fue a sí, no nos perdían de vista, es mas, cada vez había mas policías. Sacamos las pistolas y decidimos disparar.
-¡Todos al suelo!
Empezamos a dispararles, pero, por mala suerte tenían chalecos antibalas. Nos agachamos detrás de el frigorífico ese de los congelados. Alguna vez disparábamos y la otra caminábamos hacía la puerta trasera. Logramos salir.